Fear and Bullets: Los orígenes de The Crow


Cuando murió Brandon Lee, durante la filmación de la adaptación cinematográfica del comic book en blanco y negro, de James O’Barr, parecía que la tragedia que inspiró la novela gráfica, había cerrado el círculo.
The Crow nació del desconsuelo por la injusticia de un mundo donde un golpe de infortunio exterminó una promisoria vida, específicamente, la temprana muerte de la prometida de O’Barr por culpa de un conductor ebrio.
O’Barr estaba completando su misión de entrenamiento de tres años con los Marines en 1981 cuando comenzó a dibujar las imágenes que se convertirían en The Crow, imágenes de un hombre joven que vuelve de la tumba para tomar venganza de la escoria callejera que profanó a su novia antes de ejecutarlos a ambos. En un ingenioso, y salpicado de sangre, ejercicio de catarsis para el alma, O’Barr llenó sus páginas y elaboró una exacta estructura de flashbacks que trastornó a cada editor del negocio de comics con excepción de Aircel, una editorial independiente de pequeñas proporciones.
La compañía quería que quitara las “escenas emocionales y melancólicas y agregara más violencia”, explicó a la periodista Anya Martin para la revista Comic Scene. “Era obvio que no habían comprendido el punto exacto de las series, y decliné la oferta. Yo sabía que había una audiencia, allí afuera, que podría identificarse con el dolor y la angustia del libro”
Dejando a un lado la tragedia personal, la idea fuerza detrás de The Crow era la música y, otra vez, la muerte: aquella de Ian Curtis, el cantante de Joy Division. “Esa banda y las letras de Ian eran el principal catalizador”, explica O’Barr. “Sus letras tuvieron un profundo efecto sobre mi, como dos almas tratando de tocarse a través de un vidrio. El suicidio, luego que su epilepsia empeorara, sólo reforzó las cosas, aún más, desde entonces yo mismo soy epiléptico” reveló el artista.
O’Barr utilizó a la leyenda del rock de Detroit, Iggy Pop (quien luego sería co protagonista en la secuela de The Crow ) y al ex cantante de Bauhaus, Peter Murphy como modelos visuales de Eric Draven. “De Igggy es de donde vienen todas las secuencias de neo ballet en el libro”, explica. “Facialmente, Peter Murphy era Eric, entonces pensé que era realmente copado y tenía unos pómulos magníficos”
El proyecto quedó en un estante por aproximadamente ocho años antes de que su creador encontrara un hogar receptivo para su oscura y furiosa visión de la justicia. Caliber Press lanzó el primer libro encuadernado de 32 páginas en 1989 y The Crow se convirtió inmediatamente en un artículo de culto. Planeado originalmente como una serie de cinco partes, el proyecto tuvo tres ediciones más hasta que fue tomado por Tundra Publishing donde el material fue re impreso en dos volúmenes de 64 páginas titulados Irony and Despair y Pain and Fear, antes de lanzar el montaje final, Death, en 1992. Los seguidores tuvieron que esperar cerca de dos años mientras O’Barr trabajaba denodadamente en la serie. La espera sólo incrementó el status de culto para el comic y, mientras despertaba el lanzamiento de la película, la edición completa (disponible en Kitchen Sink Press)se ha convertido en una de las novelas gráficas mejor vendidas de todos los tiempos.
“He tenido algunas dificultades para terminar la quinta edición” recuerda el creador del comic. “Quería enlazar todos los extremos flojos y mantener la integridad del libro. Hay un tiroteo en una esquina donde mueren cerca de treinta personas. Realmente necesitaba atenuar eso con suficientes escenas de flashback, de modo que los lectores no perdieran su empatía con el personaje. La enorme cantidad de muertos, la violencia, necesitaban ser representados con buen gusto, de una manera cinemática”
La novela gráfica, aunque alabada por muchos, fue inevitablemente criticada por su implacable y realista violencia. “The Crow es, sin lugar a dudas, la más violenta, ávida, persistente y desalmada cosa que alguna vez hice”, dijo O’Barr antes de responder a la pregunta por qué: “Sólo déjenme decir que conozco íntimamente mi lado oscuro”. Desafiando el alerta sobre los charcos de sangre del libro, los fanáticos más resistentes tienden, sorprendentemente, a ser mujeres. “Tal vez debido al aspecto andrógino de Eric o quizás porque cada chica tiene el deseo de un amor tan fuerte como el de Eric por Shelly”, dice O’Barr.
De hecho, detrás del dolor y el miedo en The Crow, el amor sigue siendo la luz que guía. La dedicatoria del artista en el segundo volumen del libro, simplemente y aún elocuente, lo dice todo: “Para Beverly Ann”, se lee. “Te veré en el Cielo, Muñeca”

Fear and bullets: the origins of The Crow por Philip Nutman; nota originalmente publicada en un número especial de Starlog Movie Magazine, en 1996, con ocasión de estrenarse el film The Crow. City of Angels


Traducción: –the black ju ju– para Gothic BA