Klaus Nomi, el hombre que vino del espacio


Esta es la historia de un artista cuya influencia es más importante de lo que muchos conocen y él mismo jamás imaginó. Fue una mezcla de robot, extraterrestre y diva de la opera. Algunos se preguntaran porque una biografía de Klaus Nomi aparece en un sitio como Gothic BA. El no era gótico, quizá solo porque la escena era inexistente en su época, pero quienes se atrevan a saber mas de su obra, descubrirán que su legado es mas que interesante.

Klaus Nomi nació como Klaus Sperber en los Alpes de Bavaria en 1944. Creció en la antigua Alemania Occidental y en la ciudad de Berlín del lado Oeste. Desde chico desarrolló un profundo amor por la ópera y por el maquillaje teatral. Trabajó de niño como extra en el Teatro de la Opera de Alemania y en la Opera de Berlín. Su primera actuación como cantante fue interpretando la obra de Mozart “Bastien, Bastien” en la ciudad de Berna, Suiza.

Para 1972, Klaus se mudó a Nueva York. Se convirtió en chef y pastelero freelance, trabajando con la diseñadora Katy Kattleman (alias Katy K). Fué así que llego a participar en la sección de cocina de un conocido programa de cable de la época en la ciudad de Nueva York, el show de Glen O´Brien. Pese a que se ganaba bien la vida con su labor como pastelero en el East Village, Klaus nunca había olvidado su pasión por el arte.

 

En 1976 conoce un maestro de canto, Ira Siff, mas conocido en su condición de drag queen como Vera Galupe-Borszch. Vera era una “prima donna” de la compañía “La Gran Scena Opera Company”, compuesta por transformistas. Klaus cantaba como tenor, pero además podía cantar en falsetto, como una soprano. Su voz era asombrosa, y pese a que su maestro de canto le recomendó olvidarse de las notas altas, afortunadamente Klaus desoyó sus advertencias.

El East Village era el lugar donde muchos jóvenes talentos se conjugaban, y Sperber encajaba justo en ese lugar. En 1977 actuó en la obra “Der Ring Gott Farblonjef”, una versión cómica de la obra de Wagner. Con su imagen construida con un peinado con tres picos, cara angulosa y estrafalarios ropajes llamó la atención de varios personajes del under neoyorquino.

Klaus era un fanático de la ciencia ficción y la literatura cyber- punk. Su revista favorita, que devoraba con pasión, era la OMNI. En su debut artístico con una obra de vaudeville new wave, decidió adoptar el nombre de NOMI, un anagrama de su revista predilecta.

Muy pronto Nomi se convirtió en una de las figuras más importantes del under , y era requerido en varios clubes por toda la ciudad. Entre sus bailarines se encontraba gente como el artista callejero Basquiat y Madonna.

En una de sus actuaciones en el Mudd Club, Nomi descubrió entre la audiencia a su ídolo, David Bowie. Se las arreglo para conocerlo. Bowie venía de grabar el disco Lodger en Berlín, y quedó muy impresionado por la imagen bauhesca de Nomi. Bowie invitó a Nomi a aparecer con él en el programa Saturday Night Live de diciembre de 1979, donde hizo coros en tres temas (The Man who sold the World, Boys Keep Swinging y TVC15). Gracias a los contactos de Bowie, Nomi grabó su primer álbum Klaus Nomi para la RCA. En ese trabajo se destacan la versión fantasmal y poco bailable de “The Twist” y la oscura e impresionante “The Cold Song”, una versión de la obra de Purcell, incluída en la ópera “Rey Arturo”. Entre 1980 y 1981 emprendió una gira mundial, hizo tres videos y pronto regreso para grabar su segundo disco, Simple Man.

Simple Man continuó la formula de Klaus Nomi, con una versión del clásico de Marlene Dietrich, “Falling in love again”, de la película “El Angel Azul”.

En enero de 1983, Nomi estaba muy enfermo. Los médicos descubrieron que el sistema inmunológico de Klaus había colapsado, y sufría de una rara forma de cáncer de piel, Sarcoma de Kaposi. Su enfermedad todavía no era llamada SIDA.

Nomi fue una de las primeras figuras públicas en morir de esa nueva enfermedad. Su funeral fue sumamente bizarro, con una enigmática mujer cubierta con una capa negra llorando a gritos sobre el ataúd. Durante la ceremonia, una gran tormenta casi Wagneriana azotó a los concurrentes. Durante una retrospectiva de su obra en París, fans enloquecidos robaron todos los recuerdos que se exponían en el museo.

Klaus Nomi ahora es poco recordado, y quizá ocupe poco espacio en los libros de historia del rock. Quienes están en la escena gótica descubrirán en el maquillaje y la música del Tilo Wolff de los comienzos influencias de Nomi. Klaus anticipó la cold wave y las bandas andróginas y recargadas de los ochentas, la combinación de música electrónica y guitarras, esa ambigüedad y oscuro sentido del humor que artistas también andróginos como Anna Varney de Sopor Aeternus desarrollan en la actualidad.

Dijo su maestro de canto y amigo, Ira Siff: “Nomi fue el primero en combinar con buen gusto la música pop y la opera, entendiendo y conociendo los dos estilos y haciéndolos trabajar juntos. Llevó a su voz a lugares y gente donde nada parecido había sonado antes”.